sábado, 4 de abril de 2015

PENSAMIENTO CRITICO 9°
Lee, interpreta y analiza el siguiente texto y plantea tus propias premisas.

¿Estamos programados para creer en un Dios?
La religión -la creencia en seres sobrenaturales, incluidos dioses y fantasmas, ángeles y demonios, almas y espíritus- se encuentra a lo largo de la historia y en todas las culturas.
Antiguos círculos de piedra, como éste, eran espacios en los que los vivos y los muertos se reunían. La evidencia de la suposición de la existencia de una vida de ultratumba data de hace al menos 50.000 a 100.000 años atrás.
Cada cultura humana conocida tiene su mito de la creación, con la posible excepción del pueblo amazónico Pirahã, que tampoco cuenta con palabras para los números, colores y jerarquía social.
Es difícil conseguir datos exactos sobre el número de creyentes hoy en día, pero algunas encuestas sugieren que hasta el 84% de la población mundial es miembro de grupos religiosos o dice que la religión es importante en su vida.
Vivimos en una época de acceso sin precedentes al conocimiento científico, que algunos consideran que no concuerda con la fe religiosa. Entonces, ¿por qué la religión es tan omnipresente y persistente?
Psicólogos, filósofos, antropólogos y hasta neurocientíficos han sugerido posibles explicaciones de nuestra predisposición natural a creer, y para el poderoso papel que la religión parece jugar en nuestras vidas emocionales y sociales.
Muerte, cultura y poder
Las actividades religiosas más tempranas aparecieron como respuesta a cambios corporales, físicos o materiales en el ciclo de la vida humana, principalmente la muerte.
Antiguos círculos de piedra, como éste, eran espacio  en los que los vivos y los muertos se reunían.
Los rituales de duelo son una de las formas más antiguas de experiencia religiosa. Muchos de nuestros ancestros no creían que la muerte era necesariamente el final de la vida. Era una transición. Algunos creían que los difuntos y otros espíritus podían ver lo que pasaba en este mundo y hasta tenían cierta influencia en los eventos que ocurrían.
Esa es una noción verdaderamente poderosa. La idea de que los muertos o hasta los dioses están con nosotros y pueden intervenir en nuestras vidas es reconfortante, pero también nos lleva a ser muy cuidadosos con lo que hacemos.
Los humanos somos esencialmente seres sociales y por ello vivimos en grupos; como grupos sociales tendemos a la jerarquía, y la religión no es una excepción. Cuando hay un sistema jerárquico, hay un sistema de poder, y en un grupo social religioso, esa jerarquía localiza a su miembro más poderoso en la cima: la deidad - Dios.
Es frente a Dios que tenemos que rendir cuentas.

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